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La visita nocturna a la exposición ¿Quién habita el Chocó Andino? en Yaku Parque Museo del Agua se convirtió en uno de los encuentros memorables de la XXIII Reunión IberoMAB, cita internacional que reunió en Quito, durante el 11 y 15 de mayo, a representantes, científicos, gestores y tomadores de decisión de reservas de biosfera de Iberoamérica.

La experiencia , llevada a cabo el 12 de mayo, permitió que delegados de 25 países vivieran un recorrido inmersivo y sensorial por la exposición, la cual busca mostrar la riqueza de uno de los territorios más biodiversos del planeta y referente internacional en conservación, sostenibilidad y gobernanza participativa. A través de paisajes sonoros, mapping interactivo, mediación educativa y relatos construidos desde el territorio, las y los asistentes conectaron con la riqueza natural, cultural y humana que resguarda este ecosistema estratégico para el mundo.

Más que una visita museográfica, la jornada abrió un espacio de diálogo internacional sobre biodiversidad, educación ambiental, conservación y la relación entre ciudad, naturaleza y patrimonio. En este contexto, Yaku fortaleció su papel como un museo vivo y un espacio de encuentro que articula ciencia, cultura y ciudadanía para reflexionar sobre los desafíos ambientales contemporáneos.

Uno de los momentos significativos de la noche fue el intercambio junto a líderes, investigadores y representantes de la Reserva de Biosfera del Chocó Andino, quienes compartieron experiencias sobre restauración ecológica, producción sostenible y gobernanza colaborativa. Las intervenciones destacaron cómo el conocimiento científico, las comunidades locales y las decisiones colectivas pueden convertirse en herramientas reales para proteger el bosque nublado y fortalecer los vínculos entre territorio y sociedad.

La visita también abrió un espacio especial para conversar sobre Quito como Patrimonio Cultural de la Humanidad y su estrecha conexión con el patrimonio natural que la rodea. Desde las caminerías y miradores del museo, los asistentes contemplaron el Centro Histórico iluminado mientras reflexionaban sobre un mensaje profundamente simbólico: a pocos metros de la ciudad patrimonial comienza uno de los bosques más biodiversos del planeta. Así, la experiencia permitió posicionar a Quito no solo como un destino cultural, sino también como una ciudad vinculada a la sostenibilidad, la biodiversidad y la protección de sus ecosistemas.

 La experiencia reafirmó cómo el patrimonio cultural y el patrimonio natural forman parte de un mismo territorio vivo, cuyo cuidado requiere alianzas, conocimiento compartido y acciones colectivas.

“Visitar Yaku durante la Reunión IberoMaB fue uno de esos momentos que se quedan grabados. Ver a delegados de 25 países sumergirse en la nueva sala del Chocó Andino, escuchar el bosque, tocar sus texturas, y luego salir a la terraza con Quito iluminado a nuestros pies… fue mágico. Para quienes trabajamos en CONDESAN, ver cómo el museo conecta ciencia, comunidad y educación fue profundamente emotivo. Porque Yaku no solo se visita, nos conecta con los actores y procesos del Chocó Andino”, expresó Saskia Flores,líder de fortalecimiento de capacidades de la organización Ciencia, Práctica y Política para el Desarrollo Sostenible en los Andes – CONDESAN .

Recibir a este grupo de delegados internacionales permitió a Yaku consolidarse como un espacio de encuentro y diálogo alrededor de los grandes desafíos ambientales de la región, proyectando desde Quito una experiencia que conecta territorio, patrimonio y sostenibilidad con audiencias del mundo.

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